{"id":14496,"date":"2020-06-29T12:26:01","date_gmt":"2020-06-29T16:26:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/?p=14496"},"modified":"2020-06-29T12:26:01","modified_gmt":"2020-06-29T16:26:01","slug":"la-unesco-debiera-incluir-la-hospitalidad-marroqui-en-su-lista-del-patrimonio-cultural-inmaterial-de-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/opinion\/la-unesco-debiera-incluir-la-hospitalidad-marroqui-en-su-lista-del-patrimonio-cultural-inmaterial-de-la-humanidad\/","title":{"rendered":"La Unesco debiera incluir la hospitalidad marroqu\u00ed en su lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad"},"content":{"rendered":"<p>Patricia Cerda<\/p>\n<p>Marruecos es una mezcla entre historia viva, magia ex\u00f3tica y hospitalidad. Mis deseos de conocer ese pa\u00eds se remontan a mi \u00e9poca de estudiante, cuando le\u00eda las novelas de Juan Goytisolo. Me fascinaba la forma en que este gran escritor espa\u00f1ol intrincaba la historia de Espa\u00f1a y el presente y descubr\u00eda los hilos que la unen al mundo \u00e1rabe. Una relaci\u00f3n obvia que el franquismo quiso a toda costa negar y las generaciones posteriores han seguido olvidando activamente. Goytisolo fue un cr\u00edtico de la civilizaci\u00f3n occidental, a la que siempre contempl\u00f3 desde afuera. Sus novelas tratan la derrota, el desarraigo y las b\u00fasquedas infructuosas con una honestidad sobrehumana. A partir de la d\u00e9cada del 70 del siglo pasado y hasta su muerte Goytisolo residi\u00f3 en Marrakech.<\/p>\n<p>Paseando por esa ciudad ten\u00eda sus novelas en mi cabeza. Pude entender su enamoramiento con Marrakech y con Marruecos, en general, y hacerme una idea sobre c\u00f3mo ese pa\u00eds fertiliz\u00f3 su imaginaci\u00f3n durante casi cinco d\u00e9cadas. La primera novela escrita all\u00ed fue <em>Reivindicaci\u00f3n del conde don Juli\u00e1n<\/em>. Don Juli\u00e1n es el nombre hispanizado de Olb\u00e1n, el gobernador visigodo de Ceuta que ayud\u00f3 a los musulmanes a entrar a Hispania en el a\u00f1o 709.<\/p>\n<p>La plaza Yama el-Fna es un lugar m\u00e1gico y centro neur\u00e1lgico de Marrakech. En la Edad Media se cruzaban all\u00ed los caminos de las especias y otros productos que llegaban en carabanas desde el Lejano Oriente y segu\u00edan despu\u00e9s hasta Europa. No me cost\u00f3 trasladarme a ese pasado sentada en uno de los locales que rodean la plaza, tomando un t\u00e9 verde con menta. El camarero me lo sirvi\u00f3 a la manera oriental, levantando la tetera plateada mientras iba llenando mi vaso. Yama el-Fna es uno de esos lugares en los que el tiempo parece detenido. En el 2008 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.<\/p>\n<p>El pulso de la vida se acelera en las peque\u00f1as tiendas de las estrechas calles aleda\u00f1as. Me detengo a escuchar a un grupo de m\u00fasicos. Uno toca la mandolina y otro un instrumento de metal que se parece a la casta\u00f1uela espa\u00f1ola, solo que m\u00e1s grande. La creatividad humana es contagiosa y salta de cultura en cultura. Segu\u00ed caminando y vislumbrando misteriosas relaciones. Los espa\u00f1oles que colonizaron el Nuevo Mundo trajeron m\u00e1s elementos \u00e1rabes a Am\u00e9rica de lo que ellos mismos quisieron aceptar. Siempre lo hab\u00eda pensado, pero en Yama el-Fna lo corrobor\u00e9.<\/p>\n<p><strong>Casablanca<\/strong><\/p>\n<p>La raz\u00f3n de mi viaje a Marruecos fue la pr\u00f3xima publicaci\u00f3n de mi novela <em>Mestiza<\/em> en \u00e1rabe. Aterric\u00e9 en Casablanca el 6 de febrero del 2020 para participar en la Siel o Feria Internacional del Libro junto con otras tres escritoras chilenas: Montserrat Martorell, Jun Garc\u00eda Ardiles y Valentina Vlanco.<\/p>\n<p>Nuestras anfitrionas eran un grupo de profesoras universitarias y traductoras. Ellas nos presentaron en una conferencia titulada: <em>La novela femenina en Chile<\/em>. Las cuatro escritoras chilenas invitadas supimos apreciar el honor que se nos conced\u00eda de representar a la literatura chilena en la 26. edici\u00f3n de la Siel. En mi presentaci\u00f3n me refer\u00ed al aporte fundamental de la literatura en el di\u00e1logo entre las culturas y a mis propios esfuerzos por nutrir ese di\u00e1logo con mi novela <em>Mestiza.<\/em><\/p>\n<p>Paseando por los stands de la Siel lamentaba que mis conocimientos de la literatura marroqu\u00ed fuesen tan pobres. Entre los pocos libros que conozco est\u00e1 la excelente novela <em>El castigo<\/em> de Tahar Ben Jelloun. Es un testimonio apasionante de los diecinueve meses que el escritor pas\u00f3 en la c\u00e1rcel durante los as\u00ed llamados <em>A\u00f1os de plomo<\/em> durante el reinado de Hassan II, el padre del actual rey Mohammed VI. Si hay algo de lo que est\u00e1n orgullosos los marroqu\u00edes hoy, es de la Constituci\u00f3n del a\u00f1o 2011 y de las reformas que su monarqu\u00eda ha hecho, avanzando hacia la democracia m\u00e1s moderna de los pa\u00edses \u00e1rabes.<\/p>\n<p><strong>El Sahara <\/strong><\/p>\n<p>Ya antes hab\u00eda pasado por all\u00ed en la imaginaci\u00f3n leyendo a Antoine de Saint-Exup\u00e9ry. En su autobiograf\u00eda <em>Tierra de hombres<\/em> el autor de <em>El Principito<\/em> cuenta que pas\u00f3 deciocho meses en reclusi\u00f3n casi monacal en el desierto y que esa experiencia fue un laboratorio metaf\u00edsico que lo impuls\u00f3 a escribir. Nuestra estad\u00eda en Laayoune, la capital del Sahara marroqui, tuvo una agenda variada. Incluy\u00f3 reuniones con autoridades regionales y organizaciones que velan por los derechos humanos, iniciativas tambi\u00e9n surgidas durante el reinado de Mohammed VI. El Sahara fue bajo el protectorado espa\u00f1ol desde el 1912 hasta 1972 para algunas ciudades. No obstante, hoy esa conexi\u00f3n con Espa\u00f1a apenas se siente. Me enter\u00e9 de que algunos adultos mayores hablan castellano, pero lo cierto es que Espa\u00f1a no dej\u00f3 all\u00ed un buen recuerdo. En una de las reuniones con grupos activistas de los derechos humanos nos informaron sobre la dif\u00edcil situaci\u00f3n en que qued\u00f3 el Sahara despu\u00e9s de la salida ca\u00f3tica de los espa\u00f1oles. Los campos de refugiados o mejor dicho de los secuestrados en la inh\u00f3spita provincia de Tinduf, surgieron en ese tiempo y todav\u00eda existen. Marruecos present\u00f3 una propuesta de Autonomia en 2007 ante el Consejo de Seguridad en busca de una soluci\u00f3n al diferendo.<\/p>\n<p>Visitamos la Biblioteca Municipal de Laayoun reci\u00e9n terminada, a\u00fan no inaugurada oficialmente. Es un espacio de unos 27.700 metros cuadrados que nada tiene que envidiarle a una biblioteca europea. En Chile es solo comparable con la Biblioteca Nacional. Recorriendo esa mezcla entre tradici\u00f3n y modernidad que logr\u00f3 su arquitecto, me ve\u00eda all\u00ed escribiendo alguna novela o investigando los lazos culturales entre el mundo \u00e1rabe y Am\u00e9rica Latina. Las reuniones en Laayoune me hicieron reflexionar sobre lo mucho que podr\u00edamos aprender mutuamente de un intercambio m\u00e1s profundo entre Marruecos y Chile.<\/p>\n<p>La visita a una planta desalinizadora de agua de mar intensific\u00f3 esta reflexi\u00f3n. Marruecos va m\u00e1s avanzado en este campo que nosotros los chilenos.<\/p>\n<p><strong>Rabat<\/strong><\/p>\n<p>Mi siguiente estaci\u00f3n fue Rabat. Fui invitada por el Departamento de Estudios Hisp\u00e1nicos de la Universidad Mohammed V a dictar una charla sobre la mujer en la literatura latinoamericana y sobre mi propio proyecto literario. Habl\u00e9 ante una sala llena de profesores y estudiantes del M\u00e1ster Am\u00e9rica Latina sobre dos grandes escritoras de nuestro continente: Juana In\u00e9s de la Cruz y Gabriela Mistral. Las dos poetas tienen mucho en com\u00fan: ambas crecieron sin padre, ambas fueron autodidactas, lucharon por el derecho de las mujeres a cultivarse y se tomaron la libertad de entregar en su obra una interpretaci\u00f3n profunda de la existencia desde una perspectiva femenina. Tienen tambi\u00e9n en com\u00fan el haber tenido que hacerse espacio en un mundo dominado por los hombres. Las dos poetas no eran ningunas desconocidas para mi audiencia.<\/p>\n<p>Como las otras ciudades que visit\u00e9, la capital del Reino de Marruecos tiene las huellas de la historia a la vista. Fue fundada por los fenicios y cartaginenses el siglo III antes de Cristo. Los romanos llegaron en el siglo primero despu\u00e9s de Cristo y en el siglo VII lo hicieron los bereberes. Estos \u00faltimos construyeron el ribat o monasterio fortificado que hoy da el nombre a la ciudad. Pero reci\u00e9n se transform\u00f3 en un puerto importante en el siglo XVII, con la llegada de los refugiados moriscos expulsados de Espa\u00f1a por los Reyes Cat\u00f3licos. Me impresion\u00f3 la necr\u00f3polis de Chellah, en que descansan los restos de diversos sultanes y sus esposas. Con sus jardines y sus cig\u00fce\u00f1as, evoca la transitoriedad de la vida.<\/p>\n<p>Otro autor marroqu\u00ed que le\u00ed en mi juventud fue Mohamed Chukri, que adem\u00e1s era hispanista y traductor. En su novela autobiogr\u00e1fica <em>El pan a secas<\/em> comenta que la insatisfacci\u00f3n roe el hueso del mundo. Hay muchas frases como estas en su novela. Pero Chukri deja ver que nos queda la fraternidad como \u00faltimo recurso. Ella nos salva. En el Marruecos moderno esta se traduce en hospitalidad. <strong>La Unesco debiera incluir la hospitalidad marroqu\u00ed en su lista del <\/strong><strong>Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad<\/strong><strong>. <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Patricia Cerda Marruecos es una mezcla entre historia viva, magia ex\u00f3tica y hospitalidad. 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