{"id":1728,"date":"2018-08-10T07:38:10","date_gmt":"2018-08-10T11:38:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/?p=1728"},"modified":"2018-08-10T07:38:10","modified_gmt":"2018-08-10T11:38:10","slug":"columna-de-barbara-eytel-pastor-de-la-invisibilidad-y-la-naturalizacion-de-la-violencia-una-historia-de-muchas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/opinion\/columna-de-barbara-eytel-pastor-de-la-invisibilidad-y-la-naturalizacion-de-la-violencia-una-historia-de-muchas\/","title":{"rendered":"Columna de B\u00e1rbara Eytel Pastor: De la invisibilidad y la naturalizaci\u00f3n de la violencia: una historia de muchas"},"content":{"rendered":"<p>Margarita Ancacoy caminaba por calle Rep\u00fablica en Santiago a las 5 de la ma\u00f1ana del 18 de junio. Iba rumbo a su trabajo: hac\u00eda aseo en oficinas de la Universidad de Chile. Como la de muchas otras mujeres su labor era invisible por los horarios y sus funciones. El oficio que realizaba, adem\u00e1s, es ejercido fundamentalmente por mujeres, ya que es una proyecci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico. Era de Freire, de La Araucan\u00eda. Caminaba sola por Santiago, ciudad ajena, como lo hacen muchas trabajadoras: a tempranas horas de la madrugada, solas o cargando ni\u00f1os para entregarlos en salas cunas o jardines infantiles, caminando con fr\u00edo o con lluvia para ahorrarse algo de dinero. Es probable que caminara con miedo \u2013as\u00ed como las otras- a la violaci\u00f3n, al asalto, a la vulneraci\u00f3n.<br \/>\nPienso en ese tr\u00e1nsito diario de Margarita (y en el de las otras) y en su invisibilidad. En ese caminar a oscuras, sola, apurada. Pienso tambi\u00e9n en las que esperan la locomoci\u00f3n y recorren kil\u00f3metros y est\u00e1n horas de su vida diaria en una micro (urbana o rural) o en el metro en Santiago. Imagino ese recorrido diario para trabajar por sueldos m\u00ednimos, con condiciones laborales precarias, con cansancio. Luego, de regreso al hogar, desarrollan las labores dom\u00e9sticas y el cuidado de la familia, porque \u00e9sas siguen siendo tareas principales de las mujeres, asumidas por ellas, su entorno y la sociedad a\u00fan como si fuesen parte de \u201clo natural\u201d. Lo que nosotras debemos hacer.<br \/>\nMargarita muri\u00f3 lejos de su tierra, asesinada brutalmente. \u00bfCu\u00e1ntas mujeres dejan sus territorios, sus comunas, para poder encontrar alg\u00fan trabajo que les permita mejorar su calidad de vida y la de sus familias? Esa vida que ya es compleja en comunas con alta ruralidad, como la mayor\u00eda de las comunas de nuestra regi\u00f3n, en donde es necesario emigrar para pensar en un futuro mejor como el que se muestra en televisi\u00f3n o como el que cuentan otras mujeres que han salido del campo a trabajar a Santiago o a Temuco.<br \/>\nNos duele su asesinato, pero tambi\u00e9n deben enfurecernos la naturalizaci\u00f3n de las inequidades y las desigualdades que llevaron a Margarita a abandonar su tierra y a trabajar en esas condiciones. Y, m\u00e1s que ello, hacer que las personas no dejen sus territorios por falta de condiciones dignas de trabajo, educaci\u00f3n y salud. As\u00ed tambi\u00e9n, como sociedad debemos avanzar para que las mujeres est\u00e9n seguras en todos los espacios: en la casa, la calle, los espacios educativos y comunitarios, el transporte, el trabajo.<br \/>\nLa historia de Margarita es la de muchas, repetida por generaciones y que \u2013 de no alcanzar un profundo cambio cultural- continuar\u00e1 ocurriendo. Si no, Margarita pasar\u00e1 al olvido. Y luego ser\u00e1 otra mujer y despu\u00e9s otra. Mujeres en ciudades propias y ajenas, caminando en la oscuridad, siendo violentadas sexualmente, golpeadas y asesinadas. Algunas historias continuar\u00e1n siendo invisibles. Otras, las m\u00e1s tr\u00e1gicas, ocupar\u00e1n titulares.<br \/>\nPor eso, cuando pensamos en este pa\u00eds y en c\u00f3mo lo estamos construyendo, es necesario comprender que hay muchas mujeres que est\u00e1n expuestas diariamente a riesgos de este tipo y porque hoy no existen las condiciones para que puedan trabajar y desplazarse a su trabajo de forma r\u00e1pida, c\u00f3moda y segura. Porque nuestras ciudades ubican a las trabajadoras de los quintiles m\u00e1s bajos en determinados espacios y territorios, y porque tambi\u00e9n el transporte, la iluminaci\u00f3n, las horas de ingreso y salida del trabajo son m\u00e1s complejas y duras para ellas. Y porque a ello se suma que comparten con las mujeres de otras clases la violencia de g\u00e9nero, la brecha salarial y los bajos niveles de incidencia en espacios de participaci\u00f3n social y pol\u00edtica.<br \/>\nEl desaf\u00edo es pensar los espacios tambi\u00e9n con perspectiva de g\u00e9nero y clase, para que la vida de las mujeres sea valorada, respetada y su trabajo sea reconocido, digno y seguro. Porque las mujeres queremos ciudades seguras, pero tambi\u00e9n una cultura que no naturalice la violencia y todas las brechas y discriminaciones que vivimos. Una sociedad en donde ser mujer, inmigrante, de pueblo originario, trabajadora, jefa de hogar, de la diversidad sexual, no sea impedimento para alcanzar la felicidad, la dignidad y el reconocimiento de la comunidad. Y si quienes planifican la gesti\u00f3n del territorio y su din\u00e1mica econ\u00f3mica y sociocultural no incorporan estas reflexiones y enfoques, no lo lograremos. Es urgente pensar en c\u00f3mo construimos los territorios, las ciudades y los barrios, c\u00f3mo promovemos sus usos, las interrelaciones entre los espacios, las instituciones y las personas, e incluso su simbolismo cultural, ya que ello impacta de manera diferente a hombres y mujeres. Muchas veces eso puede hacer la diferencia entre vida y muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Margarita Ancacoy caminaba por calle Rep\u00fablica en Santiago a las 5 de la ma\u00f1ana del 18 de junio. Iba rumbo a su trabajo: hac\u00eda aseo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":550,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,267],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1728"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1728"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1728\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1729,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1728\/revisions\/1729"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/550"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1728"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1728"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1728"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}