{"id":18337,"date":"2021-06-14T17:48:49","date_gmt":"2021-06-14T21:48:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/?p=18337"},"modified":"2021-06-15T14:32:11","modified_gmt":"2021-06-15T18:32:11","slug":"problemas-en-los-barrios-del-chile-profundo-otro-producto-del-neoliberalismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/pais\/problemas-en-los-barrios-del-chile-profundo-otro-producto-del-neoliberalismo\/","title":{"rendered":"Problemas en los barrios del Chile profundo: otro producto del neoliberalismo"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un estudio reciente publicado por la C\u00e1mara Chilena de la Construcci\u00f3n, en Chile son unos 2,2 millones de personas, o lo que es igual, m\u00e1s de 700 mil familias, las que viven en condiciones urbanas definidas como cr\u00edticas. Para llegar a esta conclusi\u00f3n, dicho trabajo analiz\u00f3 distintos par\u00e1metros, entre los que se contaron la infraestructura b\u00e1sica de los barrios, el equipamiento y acceso a servicios, las condiciones del medioambiente, la vialidad y la movilidad, y la seguridad urbana.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n no es muy diferente en la regi\u00f3n que represento en el Senado: Cerca del 20% de la poblaci\u00f3n urbana en la intercomuna de Temuco y Padre Las Casas, unas 52 mil personas, habitan en contextos aquejados por este mismo mal.<\/p>\n<p>Si bien este tipo de noticias s\u00f3lo vienen a confirmar, con datos y cifras duras, una situaci\u00f3n que conocemos de sobra, es hora de que, desde la pol\u00edtica, abordemos con responsabilidad y decisi\u00f3n las causas de esta dura realidad, y direccionemos los esfuerzos para superarla.<\/p>\n<p>As\u00ed, no estamos exagerando cuando apuntamos al principal responsable de la estructura polarizada y segregada de los barrios en las principales urbes chilenas: el modelo neoliberal, que hace unos 40 a\u00f1os, unos pocos escogieron para Chile. En este tipo de sociedad, que pone todo al nivel de un bien de consumo \u2013incluso los derechos b\u00e1sicos de las personas, como el acceso a la vivienda\u2013, y que deja totalmente al mercado la regulaci\u00f3n de los bienes o servicios que produce, naturalmente el resultado ser\u00e1 que quienes tienen m\u00e1s dinero accedan a lo mejor, tambi\u00e9n en materia habitacional y de planificaci\u00f3n urbana.<\/p>\n<p>Sin embargo, aquello es una obviedad: el problema es otro. La falta m\u00e1s grave de nuestro modelo de desarrollo, es que nadie pone suficiente atenci\u00f3n a la calidad de los servicios que reciben los que menos tienen, y el tema habitacional no es la excepci\u00f3n. Como ellos no poseen el suficiente capital para validarse en esta sociedad de consumo, est\u00e1n obligados a conformarse con viviendas poco dignas, asentadas en barrios que carecen de toda planificaci\u00f3n o estructura.<\/p>\n<p>Pero el estado tampoco lo ha hecho de mil maravillas, a la hora de entregar a los m\u00e1s necesitados, las soluciones habitacionales integrales que el sector privado no est\u00e1 interesado en ofrecerles. As\u00ed nacieron las casas Copeva de la d\u00e9cada de los 90, o el macrosector de Bajos de Mena en Puente Alto, zona que no cuenta con ninguna clase de servicio, ni comercial, ni de salud, ni tan siquiera de seguridad. <strong>En Chile llevamos, entonces, 40 a\u00f1os relativizando dos derechos b\u00e1sicos de las personas: su derecho a la vivienda, y su derecho de vivir en entornos amistosos, seguros y que faciliten su crecimiento, desarrollo y felicidad, solamente en funci\u00f3n del dinero que esas personas y sus familias tengan o no para pagar.<\/strong><\/p>\n<p>En condiciones como las anteriormente descritas, es natural que tambi\u00e9n las ciudades se segreguen profundamente en zonas de primera, segunda y tercera categor\u00eda. Como el dinero es pr\u00e1cticamente el \u00fanico regulador de la construcci\u00f3n y el acceso a la vivienda, la consecuencia natural ser\u00e1 que cada cual se agrupe con sus semejantes en t\u00e9rminos de poder adquisitivo. En tales condiciones, jam\u00e1s se van a mezclar: los m\u00e1s desafortunados viven donde pueden, y los m\u00e1s exitosos \u2013con raz\u00f3n\u2013, no est\u00e1n interesados en habitar barrios poco amigables e inseguros.<\/p>\n<p>Es en este contexto, donde se generan las groseras diferencias entre las zonas m\u00e1s acomodadas \u2013seguras, limpias, ordenadas y llenas de servicios y \u00e1reas verdes\u2013, los barrios de clase media \u2013que cuentan con cierto nivel de prestaciones\u2013, y los sectores m\u00e1s pobres, donde es necesario desplazarse kil\u00f3metros para satisfacer necesidades tan elementales como hacer un tr\u00e1mite bancario o adquirir un medicamento, y donde la ausencia de oportunidades, el individualismo y el d\u00e9ficit de sentido comunitario propios del modelo, la falta de educaci\u00f3n c\u00edvica y el exitismo consumista, favorecen el surgimiento de la delincuencia.<\/p>\n<p>Por situaciones como \u00e9sta, estamos convencidos de que el actual modelo de desarrollo, se convirti\u00f3 en la olla a presi\u00f3n que cocin\u00f3 a fuego lento el estallido social de octubre de 2019. <strong>Son estas injusticias y diferencias las que generaron un profundo y soterrado malestar social, que se expres\u00f3 en las calles, con los m\u00e1s desfavorecidos de esta sociedad empleando la violencia como \u00faltimo recurso para poder ser escuchados. Total, ellos sent\u00edan \u2013y con justa raz\u00f3n\u2013, que no ten\u00edan mucho que perder, pero s\u00ed, tal vez, bastante que ganar. O al menos, bastante por qu\u00e9 luchar.<\/strong><\/p>\n<p>Las responsabilidades son m\u00faltiples, y lo que se puede hacer de aqu\u00ed para adelante, se puede definir a partir de todo lo que no se ha hecho. Independiente del color pol\u00edtico, no ha llegado el gobierno que planifique ciudades y entornos urbanos realmente amigables, sentando a la mesa a dialogar a todos los actores de la sociedad que est\u00e1n involucrados, para generar una convivencia habitacional sana: por una parte, los vecinos que van a vivir en los barrios; por otra parte, la empresa privada, que les va a proveer de vivienda y servicios; y el mismo estado, que les prestar\u00e1 otro tipo de apoyos, como por ejemplo la seguridad. Eso es lo que hay que partir por hacer.<\/p>\n<p>Para qu\u00e9 hablar de la estructura actual de las ciudades, que da cuenta de planos reguladores insuficientes, y de una legislaci\u00f3n limitada para que el estado asuma su rol de supervigilante, de cara a la empresa privada que dise\u00f1a las viviendas, edificios y barrios donde habitar\u00e1n las personas. Todo, por supuesto, en el marco de acci\u00f3n restringido que la actual Constituci\u00f3n le permite al estado. Para revertir estas situaciones se requiere voluntad pol\u00edtica desde los municipios, voluntad legislativa desde el Ejecutivo y el Congreso, y por supuesto, un marco garante de derechos que, esperamos, se establezca en la nueva Constituci\u00f3n. Desde mi posici\u00f3n de senador, desde ya me manifiesto disponible para estas labores, en todo aquello que nos concierna.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed para adelante, el desaf\u00edo de Chile es may\u00fasculo. Estamos en un punto de inflexi\u00f3n para que este pa\u00eds, gracias a su Convenci\u00f3n Constitucional electa y el proceso constituyente que se viene, escriba una Carta Magna donde los derechos y la dignidad de las personas est\u00e9n garantizados como pisos, independientemente de su capacidad monetaria. Desde ese piso hacia arriba, puede haber diferencias. Pero es hora de que el dinero ya no determine, nunca m\u00e1s, si los seres humanos viven en situaci\u00f3n de dignidad o de carencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un estudio reciente publicado por la C\u00e1mara Chilena de la Construcci\u00f3n, en Chile son unos 2,2 millones de personas, o lo que es igual,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":18338,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,267],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18337"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18337"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18337\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18360,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18337\/revisions\/18360"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18338"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}