{"id":2454,"date":"2018-09-11T08:13:53","date_gmt":"2018-09-11T11:13:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/?p=2454"},"modified":"2018-09-11T08:13:53","modified_gmt":"2018-09-11T11:13:53","slug":"cronica-a-sangre-y-fuego-el-dia-que-comenzo-la-dictadura-civico-militar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/politica\/cronica-a-sangre-y-fuego-el-dia-que-comenzo-la-dictadura-civico-militar\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica: \u201c A Sangre y Fuego : el d\u00eda que comenz\u00f3 la dictadura c\u00edvico-militar\u201d"},"content":{"rendered":"<p>*Este art\u00edculo, en forma de cr\u00f3nica, relata los pormenores de la investigaci\u00f3n de la Primera Fiscal\u00eda Militar de Santiago, en la que prestaron declaraci\u00f3n los sobrevivientes al ataque al Palacio de La Moneda, y que fueron testigos presenciales de las horas vividas entonces. Adem\u00e1s, en este proceso, declaran todos los militares que aquel d\u00eda ingresaron a La Moneda y quienes la sitiaron por todos sus costados con su armamento. Texto publicado por El Mostrador.<\/p>\n<p>El referido expediente desapareci\u00f3 de la Justicia Militar. Nunca m\u00e1s fue habido el original de unas 300 p\u00e1ginas. Por mucho tiempo fue buscado por diversas personas interesadas en conocer esa valiosa pieza de la historia de Chile.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2011, el juez Mario Carroza inici\u00f3 un proceso acerca de la muerte del Presidente Salvador Allende, a requerimiento de los abogados Roberto Celed\u00f3n, Mat\u00edas Coll y Roberto \u00c1vila. La causa termin\u00f3 sobrese\u00edda definitivamente por la Corte Suprema.<\/p>\n<p>No obstante, durante la investigaci\u00f3n del ministro Carroza, quien fuera el propio instructor de la referida indagatoria castrense, el ex fiscal militar Joaqu\u00edn Erlbaum, concurri\u00f3 ante el juez y le hizo entrega de su propia copia del expediente.<\/p>\n<p>El periodista Jorge Escalante logr\u00f3 acceder en su momento a aquella pieza hist\u00f3rica, para construir el relato que hoy El Mostrador vuelve a publicar por la relevancia que tiene para Chile la fecha del 11 de septiembre. Especialmente hoy, cuando se cumplen los 45 a\u00f1os del inicio de aquella tragedia.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana de ese martes y las alertas al alba en La Moneda. Las llamadas telef\u00f3nicas para quebrar la resistencia de Salvador Allende. Las manos ennegrecidas del Presidente, tendido despu\u00e9s de haber disparado varias veces un fusil AK. La esperanza no cumplida de que los trabajadores salieran a la calle. La \u00faltima flor arrojada por Hortensia Bussi para Allende muerto, en una ceremonia deslavada. As\u00ed fue el \u00faltimo d\u00eda de la Unidad Popular en el poder y el primero de 17 a\u00f1os de dictadura militar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las 07.45 de la ma\u00f1ana del 11 de septiembre de 1973, el subdirector de la Escuela de Carabineros, coronel On\u00e9simo Mu\u00f1oz Conejeros, dio una orden al capit\u00e1n Manuel Mardones Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>\u2013Junte a su gente y salga en un bus a reforzar la Guardia de Palacio de La Moneda. Pasa algo raro ah\u00ed.<\/p>\n<p>Mardones cumpli\u00f3 la orden y a las 08.20 sali\u00f3 de esa Escuela en un bus con 30 a 40 efectivos del Escuadr\u00f3n de Ametralladoras. Lo acompa\u00f1\u00f3 el teniente Hern\u00e1n Arangua Valdivia.<\/p>\n<p>Al llegar a La Moneda se present\u00f3 al mayor de Carabineros Claudio Venegas Guzm\u00e1n, jefe de la Guardia de Palacio aquel d\u00eda. Los efectivos se repartieron alrededor del Palacio sin conocer a\u00fan el motivo del refuerzo. El Presidente Salvador Allende ya se encontraba en el lugar. Hab\u00eda arribado desde su residencia en calle Tom\u00e1s Moro poco despu\u00e9s de las 07.00. Estaba alertado del levantamiento de la Armada en Valpara\u00edso. La elegancia de su vestimenta, la cambi\u00f3 esa ma\u00f1ana por ropa de combate. Una chaqueta y pantal\u00f3n de tweed con rodilleras de cuero. Su\u00e9ter de figuras romboidales de cuello subido y zapatos gruesos. El \u00fanico toque de elegancia fue el pa\u00f1uelo azul con lunares rojos que puso en el bolsillo exterior izquierdo de su chaqueta. Antes de salir de Tom\u00e1s Moro, tom\u00f3 el casco.<\/p>\n<p>Era un regalo de su edec\u00e1n naval, capit\u00e1n de nav\u00edo Arturo Araya Peeters. Se lo dio antes de ser asesinado el 26 de julio de 1973. Un francotirador le dispar\u00f3 desde el segundo piso de un colegio de monjas ubicado en la esquina de Pedro de Valdivia y Providencia. De los dos disparos, uno le caus\u00f3 la muerte cuando el edec\u00e1n se asom\u00f3 al balc\u00f3n en el segundo piso de su casa en calle Fidel Ote\u00edza. El crimen fue parte de un complot de altos mandos de la Armada para dar el \u00faltimo empuj\u00f3n a que esa instituci\u00f3n encabezara el Golpe de Estado. Para camuflar el atentado, los integrantes del cuerpo de almirantes recurrieron a dirigentes del movimiento ultraderechista Patria y Libertad. Un grupo de ellos provoc\u00f3 esa noche la salida del capit\u00e1n Araya al balc\u00f3n. Dos de ellos dispararon hacia el balc\u00f3n, pero sus balas no tocaron al capit\u00e1n de nav\u00edo. Era amigo del Presidente.<\/p>\n<p>El casco ten\u00eda una historia y las iniciales J.M.F. Al comandante Araya se lo hab\u00eda regalado el comandante de la Marina estadounidense de apellido Munic en 1966 en el puerto de Filadelfia. Ese a\u00f1o, Araya condujo desde Valpara\u00edso el submarino Thompson para su reacondicionamiento. El 29 de junio de 1973 se alzaron tanques del regimiento Blindados N\u00b02, y el comandante Araya se lo pas\u00f3 a Allende para que se protegiera. Viajaban en un auto desde Tom\u00e1s Moro a La Moneda.<\/p>\n<p>Finalmente, Allende responde a los tres edecanes: &#8220;Quiero ser muy claro, yo no me voy a rendir. S\u00ed podr\u00eda dialogar con los tres comandantes en jefe si se dan algunas condiciones. Espero que cada uno de ustedes lo comuniquen una vez que salgan de este sal\u00f3n. No voy a ser un Presidente prisionero o en el exilio. De aqu\u00ed no me sacan vivo. Con esta metralleta que tengo aqu\u00ed en mi mano me defender\u00e9 hasta el final. Y el \u00faltimo tiro lo guardar\u00e9 para m\u00ed. Me lo voy a dar aqu\u00ed, en la boca&#8221;.<\/p>\n<p>\u2013Si hay un ataque contra La Moneda, usted junte a sus hombres y me los lleva al segundo piso \u2013dijo Allende esa ma\u00f1ana del 11 al capit\u00e1n Mardones en uno de los patios de la sede de Gobierno.<\/p>\n<p>El Presidente comenz\u00f3 a convocar a algunos de sus ministros a La Moneda. Otros llegaron cuando se enteraron temprano por radio de lo que ocurr\u00eda. Varios integrantes del Grupo de Amigos Personales, el m\u00edtico GAP de Allende, tambi\u00e9n arribaron temprano a Palacio.<\/p>\n<p>Alrededor de las 06.45 de ese ma\u00f1ana, el edec\u00e1n a\u00e9reo de Allende, comandante de Grupo de la Fuerza A\u00e9rea Roberto S\u00e1nchez Celed\u00f3n, recibi\u00f3 un llamado telef\u00f3nico.<\/p>\n<p>\u2013Comandante, v\u00e9ngase de inmediato a mi despacho, es urgente \u2013le dijo el secretario del comandante en jefe de la Fach, coronel Eduardo Fornet.<\/p>\n<p>El comandante S\u00e1nchez lleg\u00f3 a las 07.30 al despacho del coronel Fornet.<\/p>\n<p>\u2013Comandante, usted debe comunicar al Presidente Allende que, a las 08.30, las Fuerzas Armadas y Carabineros inician la toma del poder. Debe rendirse incondicionalmente \u2013fue la orden de Fornet.<\/p>\n<p>A las 07.50, S\u00e1nchez se dirigi\u00f3 a la residencia de Tom\u00e1s Moro para informar la orden. Por la radio del veh\u00edculo supo que Allende ya estaba en La Moneda. Llam\u00f3 al Palacio para comunicarse con el Presidente. Esper\u00f3 unos minutos en l\u00ednea que Allende terminara de hablar a la poblaci\u00f3n por una radioemisora. El propio Allende le sali\u00f3 al tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2013Ya lo s\u00e9, comandante, estoy perfectamente informado. Necesito que se venga de inmediato a La Moneda \u2013fue la respuesta del Presidente.<\/p>\n<p>Llega &#8216;La Payita&#8217;<\/p>\n<p>Desde su residencia El Ca\u00f1averal en la precordillera de Santiago, Miria Contreras Bell, la secretaria privada de Allende conocida como La Payita, sale temprano esa ma\u00f1ana en un estrecho veh\u00edculo para ir a La Moneda. La noche anterior hab\u00eda estado hasta cerca de las 02.00 en la sede de Gobierno siguiendo instrucciones del Presidente. Coordinaba una serie de asuntos, varios relacionados con el plebiscito que Allende anunciar\u00eda ese d\u00eda 11 de septiembre. Miria Contreras viaja junto a su hijo Enrique Ropert y al jefe del GAP, Domingo Blanco Tarr\u00e9s, de nombre pol\u00edtico Bruno. Van adem\u00e1s siete integrantes del GAP.<\/p>\n<p>Las puertas de La Moneda ya hab\u00edan sido cerradas y el golpe era inequ\u00edvoco. Poco antes de llegar a la sede gubernamental, el veh\u00edculo fue detenido por carabineros. Los sacan del auto y los conducen al edificio de la Intendencia. Ah\u00ed estaba la guardia policial de ese lugar. Miria Contreras logra salir de la Intendencia esgrimiendo un ardid. Cruza calle Morand\u00e9 con la intenci\u00f3n de ingresar por esa puerta a La Moneda, a pedir ayuda para que liberen a los detenidos. En la puerta cerrada se encontr\u00f3 con el comandante S\u00e1nchez. Le pide que intervenga para que liberen a su hijo, a Bruno y los dem\u00e1s. Pero S\u00e1nchez se niega y entra al Palacio. Lo mismo hace Miria con la esperanza de que Allende logre que los liberen. El Presidente tampoco pudo.<\/p>\n<p>Con los tres edecanes<\/p>\n<p>El primero de los tres edecanes de Allende en llegar a La Moneda esa ma\u00f1ana fue el teniente coronel de Ej\u00e9rcito Sergio Badiola Broberg. Arrib\u00f3 a las 08.30. Desde all\u00ed llam\u00f3 al comandante S\u00e1nchez para que acudiera urgente al Palacio. Este le dijo que ya sab\u00eda e iba en camino. Llam\u00f3 tambi\u00e9n al edec\u00e1n naval, capit\u00e1n de Fragata Jorge Grez Casarino.<\/p>\n<p>Los tres edecanes pidieron hablar a solas con Allende. Ten\u00edan clara la situaci\u00f3n. La \u00fanica opci\u00f3n del Presidente era entregar el poder a las Fuerzas Armadas. Antes de entrar al sal\u00f3n privado de Allende, los GAP les trancaron el paso. Amenazantes, fusil ametralladora en mano. Allende sali\u00f3 al escuchar la trifulca. Orden\u00f3 a los GAP que los dejaran entrar. Estos no obedecieron de inmediato. Allende les dio un grito para que destrabaran el camino a los tres edecanes.<\/p>\n<p>El primero en hablar fue el comandante S\u00e1nchez. Tra\u00eda ampliada la informaci\u00f3n que poco antes comunic\u00f3 a Allende por tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2013Presidente, mi general Gustavo Leigh es quien ahora est\u00e1 al mando en la Fuerza A\u00e9rea. El general C\u00e9sar Ruiz Danyau fue destituido. Mi general Leigh le ofrece un avi\u00f3n que est\u00e1 listo para partir en el aeropuerto de Cerrillos. Es para que usted y su familia abandonen el pa\u00eds al lugar que usted decida, pero debe ser dentro del continente americano. Yo mismo lo ir\u00e9 a dejar al avi\u00f3n Presidente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Allende no respondi\u00f3 y dej\u00f3 que primero hablaran los otros dos edecanes.<\/p>\n<p>\u2013Presidente, las tres ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros est\u00e1n actuando unidas en esta toma del poder. No tiene sentido que usted intente alguna resistencia. Tenemos el pa\u00eds bajo control \u2013dijo el teniente coronel Badiola.<\/p>\n<p>El capit\u00e1n Grez de la Armada coincidi\u00f3 y fue breve.<\/p>\n<p>\u2013No tiene sentido resistir, Presidente. La Armada parti\u00f3 tomando el control de toda la provincia de Valpara\u00edso desde las primeras horas de esta madrugada.<\/p>\n<p>Allende guard\u00f3 un momento de silencio. Estaba tranquilo. No permit\u00eda que su indignaci\u00f3n lo traicionara. Era temprano todav\u00eda. A\u00fan no daban las 09.30. El Presidente pensaba que todav\u00eda podr\u00eda haber una soluci\u00f3n. Pensaba en los Cordones Industriales que agrupaban las f\u00e1bricas por sector. Ellos resistir\u00edan. La gente saldr\u00eda a las calles a defender su Gobierno. Hab\u00edan sido cientos de miles en las multitudinarias concentraciones. La gente estaba organizada en los Comandos Comunales integrados por las organizaciones sociales, comuna por comuna en el pa\u00eds. Hab\u00eda armamento en algunos sectores de la poblaci\u00f3n. Y el general Carlos Prats hab\u00eda sido su leal ministro de Interior y comandante en jefe del Ej\u00e9rcito que lo apoy\u00f3 para reducir a los alzados el 29 de junio. Aun estando en retiro desde hac\u00eda dos semanas, ten\u00eda gran ascendencia al interior del Ej\u00e9rcito. Tal vez podr\u00eda avanzar hacia La Moneda con un sector constitucionalista del Ej\u00e9rcito. Producir un quiebre. Algo estar\u00e1 urdiendo Prats, pensaba.<\/p>\n<p>La noche anterior<\/p>\n<p>La noche anterior, Allende hab\u00eda reunido en Tom\u00e1s Moro a su ministro de Defensa Orlando Letelier; al ministro de Interior, Carlos Briones; y algunos asesores pol\u00edticos. En la reuni\u00f3n, Allende les dice que prefiri\u00f3 postergar para el d\u00eda siguiente, el 11, el aviso de convocar a un plebiscito. Que la ciudadan\u00eda decida si \u00e9l debe seguir o no como Presidente de Chile. Allende hab\u00eda aceptado algunas condiciones planteadas por el Partido Dem\u00f3crata Cristiano, con el fin de ampliar la base social de apoyo a su Gobierno. En las \u00faltimas elecciones parlamentarias de marzo de 1973, la Unidad Popular hab\u00eda aumentado notablemente el sustento ciudadano logrando sobre el 42 por ciento de los sufragios. Informados los gestores de la asonada militar de la intenci\u00f3n del Presidente, decidieron adelantar el golpe para el d\u00eda siguiente, el martes de 11 de septiembre.<\/p>\n<p>Esa noche, en Tom\u00e1s Moro, el Presidente recibe las primeras informaciones de movimientos de tropas extra\u00f1os. El director de Investigaciones, Alfredo Joignant, llama a Allende y le informa que las tropas de la Guarnici\u00f3n Militar de Santiago est\u00e1n acuarteladas. Letelier llama al comandante de esa Guarnici\u00f3n, general Herman Brady Roche. Este le confirma el acuartelamiento, pero le entrega informaci\u00f3n falsa.<\/p>\n<p>Finalmente, Allende responde a los tres edecanes.<\/p>\n<p>\u2013Quiero ser muy claro, yo no me voy a rendir. S\u00ed podr\u00eda dialogar con los tres comandantes en jefe si se dan algunas condiciones. Espero que cada uno de ustedes lo comuniquen una vez que salgan de este sal\u00f3n. No voy a ser un Presidente prisionero o en el exilio. De aqu\u00ed no me sacan vivo. Con esta metralleta que tengo aqu\u00ed en mi mano me defender\u00e9 hasta el final. Y el \u00faltimo tiro lo guardar\u00e9 para m\u00ed. Me lo voy a dar aqu\u00ed, en la boca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los tres edecanes se retiraron convencidos de que Allende cumplir\u00eda su palabra. El Presidente sali\u00f3 del sal\u00f3n antes que ellos y habl\u00f3 a viva voz a quienes se hab\u00edan reunido afuera del mismo alertados de esa reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013He ordenado a los tres edecanes en forma terminante que se retiren de La Moneda y regresen a sus instituciones. D\u00e9jenlos salir.<\/p>\n<p>As\u00ed ocurri\u00f3. Eran cerca de las 10.00.<\/p>\n<p>Di\u00e1logos telef\u00f3nicos<\/p>\n<p>El inspector de la Polic\u00eda de Investigaciones, Juan Seoane, ya estaba en Palacio. Era el jefe de la dotaci\u00f3n de 17 polic\u00edas civiles adscrita a La Moneda. Pero pasadas las 10.00, el director de la polic\u00eda civil Alfredo Joignant fue sustituido por el general de Ej\u00e9rcito Ernesto Baeza Michelsen. Allende autoriz\u00f3 a Seoane a abandonar La Moneda con toda su gente, pero este opt\u00f3 por quedarse. Esperaba ahora instrucciones de su nuevo director. El general Baeza le hab\u00eda prohibido, a \u00e9l y a toda su dotaci\u00f3n, disparar un solo tiro contra las Fuerzas Armadas. A medida que avanzaba la ma\u00f1ana, en La Moneda crec\u00eda la incertidumbre del desenlace.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El general Ernesto Baeza era ese d\u00eda el delegado del comandante en jefe del Ej\u00e9rcito, general Augusto Pinochet. Una vez que los edecanes abandonaron el Palacio, Baeza habl\u00f3 dos veces con Allende conmin\u00e1ndolo a rendirse. Recibi\u00f3 respuestas similares a los tres edecanes. Pasadas las 10.00, quienes minutos m\u00e1s tarde integrar\u00edan la Junta Militar de Gobierno, ya ten\u00edan claro que les resultar\u00eda dif\u00edcil reducir al Presidente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el Ministerio de Defensa, en diagonal a La Moneda, cruzando la Alameda por el costado sur, el almirante Patricio Carvajal insisti\u00f3 con Allende por tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Presidente, s\u00e9 que ha dicho a sus edecanes que usted no se va a rendir, pero lo llamo en nombre de los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas para insistir en pedir su rendici\u00f3n. Usted sabe que hay un avi\u00f3n de la Fach esper\u00e1ndolo en Cerrillos. No complique m\u00e1s las cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Mire, almirante, v\u00e1yanse todos a la mierda. Ya dije, de aqu\u00ed no me sacan vivo. Voy a resistir hasta el final. No vuelva a insistir con pedir mi rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El reloj avanzaba vertiginoso. Eran las 10.15. Afuera de La Moneda se sent\u00edan ya los primeros disparos de los efectivos de la Escuela de Suboficiales y el regimiento Tacna contra la estructura del Palacio. Fuerzas de la Escuela de Infanter\u00eda de San Bernardo al mando del teniente coronel Iv\u00e1n de la Fuente S\u00e1ez, avanzaban para copar el per\u00edmetro entre Plaza Italia, la Estaci\u00f3n Mapocho y la Plaza de Armas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por el costado sur de La Moneda, pasadas las 10.00, el mayor Enrique Cruz Laugier se instal\u00f3 con piezas de artiller\u00eda pesada del regimiento Tacna. A las 06.00, Cruz recibi\u00f3 el mando del regimiento de manos de su comandante, coronel Joaqu\u00edn Ram\u00edrez Pineda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco antes de las 10.30, Allende convoc\u00f3 a una reuni\u00f3n urgente en el sal\u00f3n Toesca. A esa hora el Presidente ya portaba su metralleta AK-47 colgada al hombro. Fabricaci\u00f3n sovi\u00e9tica, calibre 7.62 mil\u00edmetros, 625 tiros por minuto, alcance efectivo 400 metros, ca\u00f1\u00f3n con hilo para atornillar un trombl\u00f3n lanzagranadas y n\u00famero de serie PL-1651. Un regalo. En el costado derecho de la empu\u00f1adura de madera una placa de metal: \u201cA Salvador, de su Compa\u00f1ero de Armas. Fidel Castro\u201d. La pas\u00f3 al periodista Carlos Jorquera para que se la tuviera mientras. Unas 40 personas llegaron al sal\u00f3n. Entre ellos, el a\u00fan general director de Carabineros, Jos\u00e9 Mar\u00eda Sep\u00falveda Galindo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Presidente les habl\u00f3 claro. Dijo que no saldr\u00eda vivo de all\u00ed. Que su decisi\u00f3n era combatir junto a los GAP. La reuni\u00f3n fue breve. Era el primer contacto de Allende con la mayor\u00eda de los que estaban a esa hora en la casa de Gobierno. Recuper\u00f3 su metralleta y sali\u00f3 del sal\u00f3n rodeado de los GAP que no lo dejaban ni a sol ni a sombra. Listos para el tiroteo. Decididos a morir. Apenas minutos m\u00e1s tarde, sus GAP instalaron una ametralladora punto 30 en uno de los balcones del segundo piso. Munici\u00f3n hab\u00eda de sobra. Tambi\u00e9n hab\u00eda un par de bazucas y algunos cohetes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eran las 10.30. El director de la Escuela de Carabineros, coronel Jos\u00e9 S\u00e1nchez Stephens, llam\u00f3 a La Moneda al mayor Claudio Venegas, jefe de la Guardia de Palacio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Retire a toda su gente. Que no quede ni un solo carabinero en La Moneda. Nosotros estamos con las Fuerzas Armadas en esto. Saquen todo su armamento. Lo que no puedan retirar lo inutilizan a golpes con lo que tengan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los efectivos de la Guardia prepararon su retiro sigilosamente. El caos que reinaba en La Moneda fue un aliado para ello. Envolvieron armamento en frazadas y otra parte lo inutilizaron a golpes de martillo. Pero igual quedaron algunos fusiles autom\u00e1ticos. Salieron todos sin ser advertidos. El general Sep\u00falveda inform\u00f3 despu\u00e9s a Allende del abandono.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Tambi\u00e9n ustedes \u2013dijo lac\u00f3nicamente el Presidente al general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bazuca al hombro<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Toh\u00e1, Clodomiro Almeyda y Carlos Briones, intentaban hablar con Allende a solas. Quer\u00edan convencerlo de parlamentar. Buscar una salida razonable con los militares. Pero el Presidente los esquiv\u00f3 varias veces. Advert\u00eda lo que buscaban sus ministros. Y \u00e9l en esos momentos estaba en situaci\u00f3n de resistir, respondiendo el tiroteo que ya aumentaba desde afuera disparado por efectivos del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1D\u00f3nde hay una ventana apropiada para pelearles a estos cobardes! \u2013coment\u00f3 Allende a algunos de sus GAP, transitando por uno de los patios de La Moneda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En vista de que afuera el ataque terrestre estaba ya desatado, incluyendo las piezas de artiller\u00eda del regimiento Tacna por el frente sur al mando del mayor Cruz Laugier, Jos\u00e9 Toh\u00e1 tom\u00f3 un tel\u00e9fono y llam\u00f3 al almirante Carvajal al Ministerio de Defensa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Almirante, lo llamo para informarle que con los ministros Almeyda y Briones estamos tratando de hablar con el Presidente para buscar una salida a todo esto. No nos ha sido posible hasta ahora porque afuera el ataque terrestre est\u00e1 aumentando. Por eso le solicito pueda interceder para que r\u00e1pidamente exista una tregua y se detenga el ataque. El Presidente est\u00e1 m\u00e1s preocupado ahora de responderlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El almirante le dijo que ya hab\u00eda hablado con Allende y que este lo tap\u00f3 a insultos. Pero que intentar\u00eda lograr esa tregua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasaron los minutos y nada ocurri\u00f3. Las manos del Presidente estaban ennegrecidas de p\u00f3lvora producto de los disparos que hac\u00eda con su fusil AK. El tableteo de la ametralladora punto 30 era ensordecedor desde uno de los balcones del segundo piso respondiendo a los disparos de los militares. Allende pidi\u00f3 a uno de los GAP que le alcanzara una bazuca. Se descolg\u00f3 el fusil AK y puso el arma pesada sobre su hombro. Apunt\u00f3 y el cohete vol\u00f3 la parte superior de uno de los tanques. Cual ni\u00f1o, el Presidente celebr\u00f3 el disparo con quienes lo rodeaban. Lo vitorearon.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Afuera, desde la Intendencia de Santiago, el Ministerio de Obras P\u00fablicas, el edificio de Correos de Chile, el Banco del Estado y desde otras terrazas colindantes, francotiradores leales al Gobierno disparaban nutrido fuego a los alzados. De tregua nada. Toh\u00e1 volvi\u00f3 a llamar al almirante Carvajal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013No es posible, se\u00f1or Toh\u00e1, no hay vuelta atr\u00e1s ni parlamento. La Moneda ser\u00e1 bombardeada en diez minutos por aviones de la Fuerza A\u00e9rea y luego ser\u00e1 tomada por fuerzas militares. Informe al se\u00f1or Allende que tiene diez minutos para rendirse con toda su gente y salir de La Moneda con las manos en alto y una bandera blanca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eran las 11.10 horas. Toh\u00e1 baj\u00f3 a uno de los patios del primer piso donde estaba Allende con un grupo de sus GAP y le inform\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed en adelante en la sede de Gobierno se produjo un inmenso desorden. Hab\u00eda que refugiarse en lugares seguros para soportar el bombardeo. Allende sube al segundo piso con la intenci\u00f3n de hablar con su mujer Hortensia Bussi, que estaba en la residencia de Tom\u00e1s Moro. Llama desde el cit\u00f3fono de su despacho que lo comunicaba directo con la casa. Sin embargo, se da cuenta de que la l\u00ednea estaba intervenida. Hab\u00eda quedado conectada directo con el Estado Mayor General del Ej\u00e9rcito en el Ministerio de Defensa. Al otro lado escucha n\u00edtida la voz del general Ernesto Baeza que comenta subido de tono a estos hay que matarlos como hormigas, que no quede rastro de ninguno, en especial de Allende.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pinochet apuraba<\/p>\n<p>Entretanto, Pinochet estaba instalado en el Comando de Telecomunicaciones del Ej\u00e9rcito en las alturas de la comuna de Pe\u00f1alol\u00e9n. La zona estaba custodiada por al menos cien boinas negras de la Escuela de Paracaidistas al mando de su comandante, Alejandro Medina Lois.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde all\u00ed Pinochet interactuaba por radio con el almirante Carvajal, el nuevo comandante en jefe de la Fach, general Gustavo Leigh, el general de la FACh Nicanor D\u00edaz Estrada, el comandante de la Guarnici\u00f3n Militar de Santiago, general Herman Brady, y el general Sergio Arellano Stark, quien era el comandante de las fuerzas rebeldes en la Agrupaci\u00f3n Santiago-Centro. El bombardeo con los cuatro aviones Hawker-Hunter de la Fach que saldr\u00edan desde Concepci\u00f3n, estaba planificado para las 11.10.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pinochet sosten\u00eda agitadas discusiones con el almirante Carvajal sobre cu\u00e1l deb\u00eda ser el destino de Allende una vez que se le tomara detenido en el asalto a La Moneda tras el bombardeo. Insist\u00eda en que a Allende se le deb\u00eda tomar prisionero y conducirlo de inmediato al avi\u00f3n que lo esperaba en Cerrillos. Carvajal afirmaba que algunos en el Ministerio de Defensa no estaban de acuerdo porque ello permitir\u00eda que Allende \u201cse paseara por el mundo\u201d desprestigiando el nuevo gobierno militar. Finalmente, el general Leigh apoy\u00f3 a Pinochet y as\u00ed se decidi\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Que salga del pa\u00eds junto a su familia y solo con algunos de sus ministros, porque a algunos de esos carajos hay que dejarlos aqu\u00ed para juzgarlos. Pero el avi\u00f3n se cae, viejo \u2013dijo Pinochet ir\u00f3nico a Carvajal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al jefe del Ej\u00e9rcito le inquietaba el retraso del bombardeo. Y recibi\u00f3 una noticia que lo alter\u00f3 a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013El bombardeo ser\u00e1 posible reci\u00e9n a las 11.40 porque los aviones tuvieron un problema de cargueo de combustible en Concepci\u00f3n \u2013inform\u00f3 Leigh.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En La Moneda, las m\u00e1s de 70 personas que estaban, comenzaron desordenadamente a buscar refugio ante el inminente ataque a\u00e9reo. Allende hab\u00eda convencido antes a sus hijas Beatriz e Isabel que salieran del lugar junto a otras mujeres funcionarias que ese d\u00eda llegaron temprano a sus tareas habituales. En el grupo salieron las periodistas asesoras del Presidente, Ver\u00f3nica Ahumada y Frida Modak. A la que no pudo convencer fue a su secretaria Miria Contreras. Nada supieron all\u00ed del retraso del bombardeo anunciado por Leigh.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Discusi\u00f3n en la cocina<\/p>\n<p>Allende se fue a una de las cocinas del primer piso que parec\u00eda un buen lugar para refugiarse. Con \u00e9l se fueron el ministro de Interior Carlos Briones, el subsecretario Interior Daniel Vergara, el ministro Secretario General de Gobierno Fernando Flores, el secretario privado de Allende, Osvaldo Puccio, y su hijo Osvaldo, La Payita, el m\u00e9dico Eduardo Coco Paredes, ex director de la Polic\u00eda de Investigaciones, el subsecretario de Gobierno Arsenio Poupin y el periodista Augusto Olivares, el Perro. Poco antes lleg\u00f3 a ese lugar buscando refugio el subinspector de la Polic\u00eda de Investigaciones, Fernando del Pino Abarca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esos tensos minutos se produjo una fuerte discusi\u00f3n en el reducido espacio. Algunos como Briones, Flores y Puccio insistieron con Allende en la necesidad de parlamentar con las Fuerzas Armadas. El Presidente se neg\u00f3 una vez m\u00e1s alzando la voz. Coco Paredes y Poupin lo apoyaron en resistir hasta el final. El inicio del bombardeo a\u00e9reo puso fin abrupto a la discusi\u00f3n. Todos se lanzaron al suelo. Allende cay\u00f3 pesadamente encima de Del Pino que lo escuch\u00f3 mascullar indignaci\u00f3n respirando agitado. El bombardeo termin\u00f3 y en la peque\u00f1a sala se hizo un ambiente de derrota amarga. Todo estaba perdido. Salieron r\u00e1pidamente del lugar para verificar los da\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Partes del segundo piso comenzaron a arder. El grupo subi\u00f3 al segundo piso. Hab\u00eda lugares intactos a\u00fan. El Perro Olivares se qued\u00f3 atr\u00e1s. No sali\u00f3. Sac\u00f3 su pistola y se dispar\u00f3 un tiro en la sien. Qued\u00f3 tendido en una silla. Su sangre comenz\u00f3 a formar un c\u00edrculo imperfecto en el piso. A\u00fan respiraba cuando llegaron los m\u00e9dicos Sergio Arroyo, Carlos Guij\u00f3n y Arturo Jir\u00f3n, alertados por alguien. Tendieron al Perro en el piso para que pudiera respirar mejor. Muri\u00f3 solo un par de minutos despu\u00e9s. A un costado qued\u00f3 su pistola botada en el suelo. Momentos antes hab\u00eda vaciado dos cargadores de su fusil ametralladora disparando desde el segundo piso junto a Allende y los GAP.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Allende gana tiempo<\/p>\n<p>En el sal\u00f3n Independencia que estaba intacto, Allende habl\u00f3 con Puccio, Vergara y Flores. A partir del bombardeo, en la cabeza del Presidente surgi\u00f3 la idea de que quienes estaban junto a \u00e9l en La Moneda, deb\u00edan abandonar el Palacio y rendirse. Pero antes quiso jugar su \u00faltima carta. A los tres les dijo que era necesario que fueran a parlamentar al Ministerio de Defensa. Para ello les redact\u00f3 una nota con seis puntos, dirigidos a los comandantes en jefe de las tres ramas de las Fuerzas Armadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Me traen esto de vuelta firmado por las Fuerzas Armadas \u2013les advirti\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primero, las Fuerzas Armadas deb\u00edan suspender el ataque a\u00e9reo y terrestre que estaban ejerciendo en contra de algunas poblaciones y f\u00e1bricas de Santiago. Segundo, se debe suspender el ataque terrestre a La Moneda para permitir que salgan todos quienes est\u00e1n adentro. Tercero, la Junta Militar debe constituirse solo por militares, sin civiles en ella. Cuarto, respeto a los sindicatos y a los derechos de los trabajadores. Quinto, no se debe reprimir a la izquierda, y Sexto, se debe mantener el contacto entre el Presidente y las nuevas autoridades militares para seguir dialogando, pero que \u00e9l est\u00e1 decidido a entregar el mando a las Fuerzas Armadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fernando Flores llam\u00f3 al Ministerio de Defensa y habl\u00f3 con el almirante Carvajal. Le inform\u00f3 que Allende hab\u00eda redactado una carta, que \u00e9l junto a Daniel Vergara y Osvaldo Puccio deb\u00edan entregar en ese Ministerio. Para ello necesitaban que desde ese lugar enviaran un veh\u00edculo a buscarlos. Era una nota de parlamento. Abrir una salida dialogada a la crisis. Carvajal inform\u00f3 de ello a Pinochet por radio. Este se indign\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Cuidado con esa carta, este gallo es chueco y est\u00e1 ganando tiempo, est\u00e1 mu\u00f1equeando. No hay parlamento ni nada. Que se rinda incondicionalmente y se le toma detenido \u2013fue la respuesta de Pinochet.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eran ya las 13.00 horas. El incendio en el segundo piso avanzaba r\u00e1pido. Desde afuera, los efectivos militares comenzaron a lanzar al interior de la sede de Gobierno gran cantidad de bombas lacrim\u00f3genas. Sumado al humo del fuego, el aire se torn\u00f3 pesado y aparecieron las m\u00e1scaras antigases que el Presidente hab\u00eda pedido al general Sep\u00falveda que la Guardia de Palacio dejara antes de retirarse. Desde los edificios colindantes los francotiradores segu\u00edan disparando. Dos helic\u00f3pteros sobrevolaron los techos de esas construcciones intentando abatir a quienes disparaban. El combate continuaba. Desde La Moneda, los GAP y asesores del Presidente segu\u00edan disparando a los alzados. Algunos integrantes del destacamento de la polic\u00eda civil adscritos a La Moneda desobedecieron las instrucciones de su nuevo jefe y tambi\u00e9n disparaban. Pocos. La mayor\u00eda acat\u00f3 la orden.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el segundo piso, Allende orden\u00f3 a todos que comenzaran a formar una fila para bajar por una escalera hacia la puerta de calle Morand\u00e9 80.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Paya, t\u00fa encabeza la fila con una bandera blanca en alto. Busquen algo para hacer esa bandera. Esto es una masacre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e9dicos pas\u00f3 su delantal blanco. Alguien lleg\u00f3 con un palo del que colgaron el delantal. La rendici\u00f3n estaba en marcha. El proyecto pol\u00edtico de la revoluci\u00f3n a la chilena con empanadas y vino tinto se derrumbaba. La Junta Militar ya hab\u00eda emitido sus primeros bandos, transmitidos en cadena por las radios que, plegadas r\u00e1pidamente al Golpe, no fueron acalladas, lideradas por radio Agricultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marchas militares era la \u00fanica m\u00fasica que se escuchaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco antes de las 14.00, un jeep del Ej\u00e9rcito con el comandante D\u00f6rner, el mayor Cowell y el capit\u00e1n de la Escuela de Suboficiales Ren\u00e9 Cardemil Figueroa, arrib\u00f3 a La Moneda para buscar a los dos ministros y al secretario Puccio. Los llevaron al Ministerio de Defensa con la carta del Presidente. Las condiciones de Allende no fueron admitidas, a pesar de que a los tres los recibi\u00f3 el almirante Patricio Carvajal. En la breve reuni\u00f3n realizada en el quinto piso estuvieron adem\u00e1s los generales Sergio Nu\u00f1o Bawden y Ernesto Baeza Michelsen y el general de la Fach, Nicanor D\u00edaz Estrada. Este \u00faltimo era adem\u00e1s el jefe del Servicio de Inteligencia de la Fuerza A\u00e9rea, SIFA. Tras el encuentro, los tres ministros quedaron detenidos en ese lugar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese Ministerio estaban adem\u00e1s por la Armada, coordinando el ataque, el contralmirante Hugo Cabezas Videla, el capit\u00e1n de nav\u00edo Ladislao D\u2019Hainaut, el capit\u00e1n de fragata Hern\u00e1n Ferrer y el capit\u00e1n de fragata Julio Vergara, jefe del Servicio de Inteligencia Naval de la II Zona Naval de Talcahuano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomando posiciones<\/p>\n<p>A las puertas de La Moneda por Morand\u00e9, los destacamentos de la Escuela de Suboficiales, el Tacna y la Escuela de Infanter\u00eda de San Bernardo, estaban listos para ingresar al Palacio. A las 13.20, el capit\u00e1n de la Escuela de Suboficiales Ren\u00e9 Cardemil Figueroa sali\u00f3 desde el Ministerio de Defensa con un destacamento de esa Escuela para dirigirse a La Moneda al asalto final. Junto a \u00e9l iba el general Javier Palacios, a cargo esa ma\u00f1ana de la toma de la sede de Gobierno. El subteniente del Regimiento Tacna, Jorge Herrera L\u00f3pez, se les uni\u00f3 con una secci\u00f3n de ese cuartel. El teniente coronel Iv\u00e1n de la Fuente S\u00e1ez avanz\u00f3 tambi\u00e9n hacia el Palacio con sus hombres de la Escuela de Infanter\u00eda. Con \u00e9l iban los tenientes Armando Fern\u00e1ndez Larios, Eduardo Catal\u00e1n Brunet y Jorge Moya Dom\u00ednguez, el subteniente Eduardo Aldunate Hermann y el suboficial mayor Julio Billiard Bustos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de las 13.30, el capit\u00e1n de la Escuela de Infanter\u00eda Juan Carlos Salgado Brocal, avanzaba con otra secci\u00f3n de la Escuela de Infanter\u00eda hacia La Moneda por calle Teatinos, pero debi\u00f3 detener su avance. El interminable fuego de los francotiradores leales al Gobierno le hizo imposible continuar su marcha. Un soldado cay\u00f3 muerto y otros cinco se desplomaron heridos. El capit\u00e1n cambi\u00f3 su curso y decidi\u00f3 cruzar la Plaza de la Constituci\u00f3n para acercarse a La Moneda por calle Morand\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la misma hora, el capit\u00e1n de la Escuela de Suboficiales Julio Quiroga B\u00e1ez, avanz\u00f3 con un destacamento por el paseo Bulnes con la orden de ingresar a La Moneda por la entrada de calle Teatinos. Junto a \u00e9l iba el teniente Gonzalo del Real Amthauer. Debieron desviarse hacia calle Lord Cochrane debido a los disparos de los francotiradores que los atacaron desde el Banco del Estado en la esquina de Alameda con Morand\u00e9. Por Cochrane ingresaron a la Alameda, pero en cuanto asomaron los recibi\u00f3 otro foco de fuego disparado desde los edificios que enfrentaban el Palacio de Gobierno por el costado poniente. El destacamento se desorden\u00f3 y algunos efectivos se refugiaron detr\u00e1s de un kiosko de diarios. Otros avanzaron hacia el bandej\u00f3n central de la Alameda y se parapetaron en unos escombros y matorrales. Debieron esperar m\u00e1s de una hora a que acudiera un tanque para que pudieran salir hacia su objetivo. Otro destacamento de la Escuela de Suboficiales al mando del teniente Hern\u00e1n Ram\u00edrez Hald tambi\u00e9n intentaba avanzar para tomar La Moneda por Teatinos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El combate segu\u00eda. Los francotiradores continuaban disparando. Desde adentro de La Moneda, algunos segu\u00edan respondiendo el ataque de los efectivos militares. El olor a p\u00f3lvora, el humo del incendio y las bombas lacrim\u00f3genas, imped\u00edan pensar a quienes permanec\u00edan todav\u00eda en el Palacio. Solo se impon\u00eda la acci\u00f3n espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desorden era ya total. Con la elevada temperatura a causa del incendio, balas de grueso calibre que estaban tiradas en el suelo comenzaron a explotar. Allende intent\u00f3 cruzar por Morand\u00e9 al edificio del Ministerio de Obras P\u00fablicas para seguir resistiendo, pero fue imposible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Allende no se rinde, mierda!<\/p>\n<p>Desde el segundo piso, el Presidente comenz\u00f3 a ordenar la fila para que todos quienes quisieran rendirse bajaran por la escalera que desembocaba en la puerta de Morand\u00e9 80. Por ella preparaban el ingreso las fuerzas militares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre el caos, el Presidente alz\u00f3 la voz alterado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Y la gente, d\u00f3nde est\u00e1 la gente! \u00a1D\u00f3nde est\u00e1 la gente! \u00a1D\u00f3nde est\u00e1 la gente, hombre!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Ya no hay nada que hacer, Presidente, los Cordones Industriales fueron abatidos \u2013respondieron a coro Arnoldo Poupin y el Coco Paredes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los 120 fusiles ametralladoras que desde el cuartel general de la Polic\u00eda de Investigaciones hab\u00edan llevado hasta la f\u00e1brica Indumet, parte del Cord\u00f3n Vicu\u00f1a Mackenna, no bastaron para revertir el alzamiento militar. Esa ma\u00f1ana, all\u00ed estaban resistiendo fuerzas de los partidos de la izquierda y el MIR.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el Ministerio de Defensa informaron al general Palacios que, por la puerta de Morand\u00e9 80, en minutos saldr\u00edan quienes permanec\u00edan adentro con un pa\u00f1o blanco en se\u00f1al de rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fila ya estaba formada cuando el Presidente dio un grito, al tiempo que se quit\u00f3 el casco obsequiado por el comandante Arturo Araya. Debi\u00f3 gritar fuerte por el ensordecedor ruido de las balas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Escuchen todos, antes de salir les pido un minuto de silencio por la muerte de mi entra\u00f1able amigo, el Perro Olivares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El silencio solo fue quebrado por el tiroteo y el chasquido de las llamas. No fue un minuto, pero se hizo el homenaje al Perro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Ahora comiencen a bajar, yo ser\u00e9 el \u00faltimo de la fila \u2013volvi\u00f3 a gritar Allende.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicho aquello, el Presidente dio media vuelta y desapareci\u00f3 a paso acelerado por la puerta del Sal\u00f3n Independencia, muy cerca del inicio de la escalera. La puerta qued\u00f3 entreabierta. En esos segundos el doctor Patricio Guij\u00f3n avanz\u00f3 para ubicarse en la fila. Mir\u00f3 por la abertura de la puerta del sal\u00f3n y se percat\u00f3 que Allende se inclinaba para sentarse en un sill\u00f3n rojo oscuro. Vio la metralleta entre sus manos. Lo observ\u00f3 sentarse y poner el arma entre sus piernas. Dirigi\u00f3 el ca\u00f1\u00f3n a su barbilla y grit\u00f3 profundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Allende no se rinde, mierda!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El grito super\u00f3 el tronar de la balacera. Muchos que estaban en la fila lo escucharon. Sonaron dos disparos en secuencia. Guij\u00f3n corri\u00f3 al sal\u00f3n. Tambi\u00e9n lo hizo el detective Pedro Valverde Qui\u00f1ones. Guij\u00f3n se qued\u00f3 inm\u00f3vil frente al cuerpo del Presidente. La cabeza destrozada, inclinada a la derecha, pegada al t\u00f3rax. El fusil humeante. El m\u00e9dico tom\u00f3 el fusil y lo puso a un lado del sill\u00f3n. Uno de los proyectiles que cruz\u00f3 la cabeza del Presidente qued\u00f3 incrustado en el muro. Valverde se asom\u00f3 por la puerta y dio un grito de espanto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Se suicid\u00f3 el Presidente!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucha cuerpo a cuerpo<\/p>\n<p>Arnoldo Poupin estaba a metros de la entrada del sal\u00f3n. Entr\u00f3 veloz y enloqueci\u00f3. Reprodujo con gritos desgarradores el grito del polic\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Se suicid\u00f3 el Presidente! \u00a1Se suicid\u00f3 el Presidente!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su \u00faltimo grito se quebr\u00f3 en llanto. Frente al cad\u00e1ver de Allende descolg\u00f3 su metralleta del hombro. En ese instante Valverde se le fue encima con todo su cuerpo. Intuy\u00f3 su intenci\u00f3n de dispararse y quiso quitarle el arma. En la lucha cayeron al suelo. Valverde se apoder\u00f3 del arma y la lanz\u00f3 unos metros. Poupin le dio unos golpes y se deshizo de los brazos que lo aprisionaban. Saltando sali\u00f3 del sal\u00f3n gritando la noticia. Valverde lo sigui\u00f3. Poupin se escabull\u00f3, dio media vuelta y volvi\u00f3 a entrar al sal\u00f3n. Frente a Allende sac\u00f3 de su cintura una pistola y la alz\u00f3 hacia su cabeza. El detective se lanz\u00f3 encima y volvieron a caer al piso. Logr\u00f3 quitarle la pistola y la arroj\u00f3 lejos. Tom\u00f3 a Poupin por la cintura y lo arrastr\u00f3 hacia afuera. Ambos pisaron los primeros pelda\u00f1os de la escalera para empezar a descender. En la fila se escuch\u00f3 el llanto gritado del Intendente de Palacio Enrique Huerta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Se mat\u00f3 el doctor! \u00a1Se mat\u00f3 el doctor!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los soldados patearon la puerta de Morand\u00e9 80 y lograron abrirla. La primera en salir fue Miria Contreras, con el delantal m\u00e9dico en alto amarrado a un palo. Fueron saliendo en orden a pesar de la tensi\u00f3n, recibiendo los primeros golpes de los soldados. Algunos obligados a tenderse en el suelo y otros puestos contra el murall\u00f3n de La Moneda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tendida en la vereda con las manos en la nuca, La Payita sinti\u00f3 que alguien le toc\u00f3 una de sus piernas con el zapato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Paya, qu\u00e9 haces aqu\u00ed!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era el oficial de Ej\u00e9rcito de sanidad dental Jaime Puccio, hermano del secretario de Allende, Osvaldo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese instante arrib\u00f3 a la puerta de Morand\u00e9 una ambulancia, llamada para recoger a los heridos en el segundo piso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1H\u00e1zte la muertam Paya, yo te voy a meter en esta ambulancia! \u2013le dijo Puccio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Orden\u00f3 a un enfermero que ven\u00eda en el veh\u00edculo que la tomara y la metiera dentro. Un oficial quiso saber por qu\u00e9 la hab\u00edan levantado del suelo donde estaba tendida, pero ya era tarde. La ambulancia parti\u00f3 r\u00e1pido con las puertas traseras a\u00fan abiertas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suben los oficiales<\/p>\n<p>Eran las 14.00. Los primeros en subir por aquella escalera al segundo piso fueron los capitanes Ren\u00e9 Cardemil y Sergio N\u00fa\u00f1ez Cabrera, el teniente Eduardo Catal\u00e1n Brunet y el subteniente Jorge Herrera L\u00f3pez. Ante la resistencia que todav\u00eda exist\u00eda desde el segundo piso por quienes se quedaron desobedeciendo la orden de Allende, Cardemil comenz\u00f3 a lanzar granadas de mano hacia arriba mientras sub\u00eda. Al llegar al \u00faltimo pelda\u00f1o, hab\u00eda vaciado dos cargadores de su fusil de asalto SIG.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s subieron el general Javier Palacios, su ayudante el teniente coronel de la Escuela de Paracaidistas, Jos\u00e9 Quinteros Masdeu, el teniente coronel Iv\u00e1n de la Fuente S\u00e1ez, los tenientes de la Escuela de Infanter\u00eda Juan Carlos Salgado Brocal, Armando Fern\u00e1ndez Larios y Jorge Moya Dom\u00ednguez y el subteniente Eduardo Aldunate Hermann. El grupo de oficiales continu\u00f3 arrojando granadas de mano y agotando los cargadores de sus SIG hacia el segundo piso mientras ascend\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una bala resbal\u00f3 en una mano del general Palacios y otra le roz\u00f3 el cuello al subteniente Herrera, que recibi\u00f3 otros tres proyectiles en su casco. Fern\u00e1ndez Larios corri\u00f3 a socorrer a Palacios. Sac\u00f3 un pa\u00f1uelo blanco de su pantal\u00f3n de combate y le vend\u00f3 la mano que sangraba. Palacios orden\u00f3 revisar todas las dependencias de La Moneda, especialmente las del segundo piso desde donde segu\u00edan dispar\u00e1ndoles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El general Palacios comenz\u00f3 a recorrer las dependencias de La Moneda. Orden\u00f3 que las armas encontradas se juntaran en un solo punto para mostrarlas luego a la prensa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El teniente coronel de la Escuela de Infanter\u00eda Iv\u00e1n de la Fuente fue uno de los primeros en ingresar al sal\u00f3n Independencia. Se sorprendi\u00f3 al ver que una persona permanec\u00eda de pie mirando tranquilamente por la ventana de espalda a la puerta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Qui\u00e9n es usted!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Soy el doctor Patricio Guij\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Diga d\u00f3nde est\u00e1 Allende!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Su excelencia el Presidente de la Rep\u00fablica se encuentra en ese sill\u00f3n \u2013respondi\u00f3 indicando con la mano el cuerpo inm\u00f3vil del Presidente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El oficial se acerc\u00f3 al cad\u00e1ver para observarlo de cerca. Le tom\u00f3 una mano y constat\u00f3 que a\u00fan estaba tibia. De inmediato se comunic\u00f3 por radio con el general Javier Palacios y le inform\u00f3 del hallazgo. Reci\u00e9n entonces los militares supieron cu\u00e1l hab\u00eda sido el destino del Presidente, al que Pinochet supon\u00eda saliendo con las manos en alto junto a quienes bajaron la escalera para rendirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, en La Moneda tomada solo se escuchaban el chasquido del fuego del incendio desatado y los gritos de las \u00f3rdenes de los oficiales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Palacios corri\u00f3 hacia el sal\u00f3n. Detuvo su carrera frente al cuerpo de Allende y tambi\u00e9n le tom\u00f3 una mano. Recibi\u00f3 igual tibieza. Pero adem\u00e1s se percat\u00f3 que las manos del Presidente se mostraban ennegrecidas de p\u00f3lvora producto de los repetidos disparos que Allende hizo con el fusil AK de Fidel Castro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Acerque ese biombo y p\u00f3ngalo aqu\u00ed delante del cad\u00e1ver \u2013orden\u00f3 a su ayudante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Usted, teniente Salgado, qu\u00e9dese de guardia custodiando el cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Palacios se comunic\u00f3 con el general Herman Brady y le dio cuenta de la muerte de Allende. Brady era el comandante de la II Divisi\u00f3n del Ej\u00e9rcito y de la Guarnici\u00f3n de Santiago. Bajo \u00e9l estaba el mando de toda la acci\u00f3n de Santiago ese d\u00eda. Junto a \u00e9l, el general Sergio Arellano Stark comandaba la Agrupaci\u00f3n Santiago-Centro, encargada de las acciones en el centro de la capital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Misi\u00f3n cumplida, Moneda tomada, Presidente muerto \u2013dijo Palacios a Brady.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de esa informaci\u00f3n, los jefes militares ubicados en el Ministerio de Defensa se enteraron del suicidio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013They say that Allende committed suicide and is dead now \u2013dijo el almirante Carvajal a Pinochet por radio. Se lo dijo en ingl\u00e9s advirti\u00e9ndole que era una informaci\u00f3n delicada. Carvajal hablaba con Pinochet en lenguaje educado. Pinochet respond\u00eda en un vocabulario y pronunciaci\u00f3n desprolija.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las 16.00 llegaron a La Moneda los peritos bal\u00edsticos y de planimetr\u00eda de la Polic\u00eda de Investigaciones. El informe emitido luego al fiscal militar Joaqu\u00edn Erlbaum, quien condujo la investigaci\u00f3n sobre lo ocurrido el d\u00eda 11 de septiembre en La Moneda, respald\u00f3 que la muerte del Presidente se produjo por suicidio, y que desde el fusil AK de Allende salieron dos tiros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El viaje final<\/p>\n<p>Varias horas antes, en la ma\u00f1ana de ese d\u00eda en la residencia de Tom\u00e1s Moro, el detective Jorge Fuentes Ubilla permanec\u00eda como escolta de la esposa de Allende, Hortensia Bussi, Do\u00f1a Tencha. Esa ma\u00f1ana deb\u00eda acompa\u00f1arla a una actividad. All\u00ed lo sorprendi\u00f3 el golpe. Enterada de todo lo que acontec\u00eda, Tencha quiso irse a La Moneda temprano, pero el polic\u00eda le neg\u00f3 el viaje. Fuentes hab\u00eda escuchado los primeros bandos militares y sab\u00eda que ahora ten\u00eda nuevos jefes. Pocos minutos antes de que los aviones Hawker Hunter dejaran caer sus rockets sobre la sede de Gobierno, un helic\u00f3ptero artillado del Ej\u00e9rcito ametrall\u00f3 la casa de Tom\u00e1s Moro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1ora Hortensia, tenemos que salir de aqu\u00ed r\u00e1pido. Yo la llevo a alguna embajada que usted me indique para que busque asilo. Aqu\u00ed nos pueden matar \u2013dijo el polic\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Yo no voy a ninguna embajada a asilarme, ll\u00e9veme a la casa de don Felipe Herrera en Pedro de Valdivia Norte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s de que La Moneda fue bombardeada, Fuentes y do\u00f1a Hortensia llegaron a la casona de quien fue presidente del Banco Interamericano de Desarrollo hasta 1970. En ese lugar permanecieron todos hasta la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. Cerca de las 10.00 lleg\u00f3 a la casa Eduardo Grove Allende, sobrino del Presidente. Tra\u00eda un salvoconducto para que ella retirara el cuerpo de su esposo desde el Hospital Militar, donde fue llevado por la tarde del d\u00eda anterior para practicarle la autopsia. El f\u00e9retro estaba sellado. Ella quiso verlo, pero se lo negaron. El edec\u00e1n a\u00e9reo Roberto S\u00e1nchez los acompa\u00f1\u00f3 hasta el aeropuerto de Cerrillos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1ora Hortensia, la orden que tengo es llevar el f\u00e9retro en un avi\u00f3n que nos espera en Cerrillos hasta la base a\u00e9rea de Quintero, y desde all\u00ed conducirlo hasta el cementerio de Santa In\u00e9s en Vi\u00f1a del Mar. Est\u00e1 prohibida la presencia de personas. Solo puede ir usted y un par de familiares. Nadie m\u00e1s. Esa es la orden de la Junta Militar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ella guard\u00f3 silencio. Quer\u00eda ser digna en su dolor. No mostrar\u00eda debilidad, aunque estaba destrozada. Al avi\u00f3n subieron, adem\u00e1s de do\u00f1a Hortensia y el edec\u00e1n S\u00e1nchez, Laura Allende, hermana del Presidente, Eduardo Grove y su hijo Jaime. En Quintero los esperaban marinos armados en varios veh\u00edculos. El ata\u00fad fue subido a un carro mortuorio de la Armada. Los ocupantes del avi\u00f3n subieron a dos autom\u00f3viles dispuestos por la Armada. Fueron custodiados hasta el cementerio en el sector alto de Vi\u00f1a, en un cerro por sobre la laguna Sausalito. Cuando arribaron, la tumba estaba preparada dentro del mausoleo de la familia Grove.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cementerio estaba rodeado de marinos. Todo era silencio. Los sepultureros estaban advertidos. Pero la noticia se conoci\u00f3, de alguna manera. La inteligencia naval se vio obligada a aceptar que su operaci\u00f3n clandestina hab\u00eda fracasado. Rodeando el camposanto por afuera, decenas de personas permanec\u00edan en silencio acompa\u00f1ando el dolor. Nadie grit\u00f3 consigna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Do\u00f1a Hortensia pidi\u00f3 por \u00faltima vez que le abrieran la ventanilla del ata\u00fad para ver a Allende. Esta vez la abrieron. Solo pudo ver la mortaja que le cubr\u00eda todo el cuerpo hasta la cabeza. Ella derram\u00f3 l\u00e1grimas silenciosas. Ning\u00fan sollozo descontrolado. Bajaron el f\u00e9retro y cada uno de los acompa\u00f1antes lanz\u00f3 un pu\u00f1ado de tierra. Tambi\u00e9n lo hizo el edec\u00e1n S\u00e1nchez. Al final, Tencha lanz\u00f3 una flor. Y habl\u00f3 con voz entera:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiero que sepan que estamos enterrando a Salvador Allende, Presidente de Chile. En forma an\u00f3nima, porque no quieren que se sepa. Les pido a ustedes, a los sepultureros, jardineros y a todos quienes trabajan aqu\u00ed, que cuenten en sus casas que aqu\u00ed est\u00e1 Salvador Allende. Para que nunca le falten flores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y nunca falt\u00f3 una flor en esa tumba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Este art\u00edculo, en forma de cr\u00f3nica, relata los pormenores de la investigaci\u00f3n de la Primera Fiscal\u00eda Militar de Santiago, en la que prestaron declaraci\u00f3n los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2455,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,267],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2454"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2454"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2454\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2456,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2454\/revisions\/2456"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2455"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2454"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2454"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.primeranota.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}