Columna de Iván Cerda: “Los políticos ya no siguen ideas, solo siguen la gente”

«Muchos Filósofos han interpretado el mundo de varias maneras, pero pocos han logrado cambiarlo», impresionante epitafio que acompaña la sepultura de Karl Marx en medio del HighGate Cementery of London. Sir Antony Fisher adinerado y exitoso empresario Londinense, ex-piloto de la segunda guerra mundial leyó casualmente en la revista Reader´s Digest un resumen del famoso libro Camino de Servidumbre, del conocido economista Friedrich von Hayek, quien es el padre del liberalismo Austriaco, donde advertía la perdida de la libertad económica y la planificación organizada del estado a través del socialismo en Inglaterra. Esta cruda amenaza insto con mucho entusiasmo a Fischer a dejar de lado su fortuna para dedicarse activamente a la política en la protección los derechos que inspiraron a los mártires de la libertad inglesa. Fisher pidió consejos al mismo Von Hayek y grande fue su sorpresa cuando el destacado economista le anticipo que no perdiera más su tiempo, advirtiendo que «los políticos no son líderes, sino seguidores de las ideas de moda y seguidores de las aspiraciones de la gente para conseguir su voto», mientras prosiguió diciendo «para realizar transformaciones primero debes profundizar las ideas para hacerlas populares entre la gente, así las seguirán los políticos y así veras los cambios». Desde entonces Fisher mas como empresario que como político realizó una gran contribución fundando el famoso IAE (Institute of Economic Affair), llamado Think Tank o centro del pensamiento en Inglaterra y en más de 150 países en el mundo donde junto a intelectuales, pensadores y otros colaboradores han hecho profundas transformaciones políticas de orden liberal difundiendo y promoviendo sus ideas para hacerlas masivas y populares. EEUU e Inglaterra se deben al IAE con fenómenos políticos como Ronald Reagan y la misma Margareth Thatcher, que reconocería su triunfo declarando: » Los del IAE eran muy pocos, pero tenían la razón «. Interesante reflexión para quienes estando fuera de los partidos confían más en la fortaleza y la lógica de las ideas que en el pusilánime liderazgo de los llamados » líderes políticos».